Prefacio

Yo estaba parada delante de la Entrada, lo sabía bien. Sabía que si cruzaba, ya no habría vuelta atrás. Mi mente trabajaba a toda velocidad. Si no tomaba una decisión rápido, vendrían por mí. Tendría que volver a mi hogar, a mi vida normal...
Pero yo no quería eso. Mi mente se puso en blanco un segundo. Yo no había tomado mi decisión, pero mi mano ya se estaba moviendo hacia el cristal, cómo impulsada por una fuerza mucho más fuerte que yo, que mi mente, que mi poder en sí. Me controlaba, controlaba cada célula de mi cuerpo, haciéndome avanzar hacia el espejo.
Entonces, lo toqué. Y no logré distinguir nada más.
Category: 1 comentarios